¿Qué tiene que pasar cuando medito?


¿Cuáles son mis expectativas cuando medito?

Cuales sean, lo mejor es que me deshaga de ellas, porque se adelantan en el tiempo haciéndolo falso, y meditar es estar en el ahora.

Estamos adentrándonos en el mundo del Yoga. Cada cosa nueva que descubrimos viviéndola nos resulta por sobre todo dos cosas: fortalecedora y longeva. Ambas en nosotros, sí, nos hacen estar mejor y nos parecen conocidas de antes o familiares, como un viejito sabio que nos conoce de chiquitos. La vivencia siempre es más pura que las palabras. Con la teoría no corremos la misma suerte. Un sutra nos parece "ni un enigma" porque suena elemental pero cuando se abre como una puertita no termina nunca de revelar el camino de lo claro que lo manifiesta. Maravilloso. Así se vive el Yoga.

En ese intríngulis sentimos que la vida no nos va a alcanzar para entender ni mu, o ni Om...pero ahí empezamos a caer suavemente en lo que necesitamos hoy. Ya. Lo que es y nada más: AHORA. Y ese darnos cuenta como una brisa tibia de Septiembre en la costa, así sea una milésima de segundo, es trescientos quilos de alivio, alegría y serenidad juntos. Se nos escapa, pero ya sabemos que esta ahí.

Eso no nos tiene que pasar necesariamente sentados en Padmasana con los ojos entrecerrados, la punta de la lengua en el paladar y respirando en Ujjayi. Nos ocurre luego de una llamada desconcertante, al sentir que se ponen nítidos los ojos observando el árbol de un cielo, mientras amasamos, en una autorreflexión urgente conversando con un hijo.... Nos ocurre pero no se sostiene, por eso nos regalaron las técnicas, para prolongar o hundir en nosotros esa magia del momento por tiempos cada vez más largos y profundos, todos distintos . ¡Qué legado delicioso! Gracias maestros de allá, magos del medio y chamanes de acá, todos guerreros de luz.

¿Y el vacío? Cómo se llega, para qué sirve, cómo me lo banco,... toso, respiro fuerte, acomodo la postura, ahí está: me duele la espalda...¡ esto no es meditar! Sí, eso es meditar, hoy es así para que en otro momento sea de otra manera. Hoy es necesario que esté incómoda para que me de cuenta que no lo estoy. Que me acueste para probar por otro lado, poniendo el ojo en no caer dormida, o que sentada, reincida en la incomodidad tantas veces hasta que me de cuenta de que no estoy incómoda sino distraída, hasta que no quiera moverme para no molestarme a mí misma.

Si quiero profundizar en la meditación -porque el meditar ya es inherente a los seres, humanos por lo menos - hay algunas atenciones inevitables que cada ser transita a su manera. Tendré que fortalecer mi cuerpo. Así me sienta el más débil y me crea minusválido en mi constitución corporal: siempre puedo estar mejor; necesitaré transformar mis hábitos y mis dispersiones para volverlos íntegramente míos -nutrirme para lo que quiero ser, pensar para lo que quiero ser, hablar para lo que quiero ser, obrar para lo que quiero ser. El primer paso del Ashtanga (ocho pasos) Yoga son los Yamas y Niyamas que nos transmiten esta actitud de transformación. Sería extenso explicarlos aquí, y prefiero no traducirlos porque suenan mucho más amables en sánscrito, (quizás en otro apunte...)

¿Pero cómo se sabe lo que quiero ser? ...para ser es inminente observar. VOY A OBSERVAR. Miraré hacia adentro sin expectativas. Observaré lo que me rodea, lo que me molesta, lo que me agrada. Observaré los espacios durante los que no podría asegurar estar mirando o definir lo qué vi, (como cuando al trasladarnos pasamos por un lugar sin "verlo"). Observaré la reincidente incomodidad.

Antes de y para este programa formidable de la meditación tendré que fijarme por donde empezar, y lo único que tengo seguro es yo, yo mismo, sólo sobre mi voy a poder elegir, transformar, aceptar, descartar, dirigir -de hecho lo hago a diario-. ¿Cuán autómata soy al elegir en el día? Comienzo por ahí. Me apoyo en las técnicas que se revelan cuando pueden ser apreciadas y confío, espero, insisto en dejar, estar, ser..., que de apoco el vacío sea cada vez más apetecible y de tan vacío, lleno; y el dolor de espalda sea más silencioso, las ganas de toser más ajenas y la vida... más viva. ¡Viva la vida! AHORA.

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Namasté - Inla´k´ch - Soy otra de vos

Viviana Lettieri

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